Ya después de las vacaciones, toca regresar a la rutina del día a día, aunque uno no quiera. Y aunque durante mi viaje por Corea tuve la oportunidad de conocer a Leo, una persona que, sin ninguna duda, es mucho más de lo que parece, entre las conversaciones que tuvimos sobre historia de Corea, comidas, cultura, el se dedica a dar clases de coreano/español y rutas turísticas (si teneís pensado viajar por Corea o Japon, os recomiendo sin ninguna duda a hmv.core), al final terminó apareciendo un viejo conocido de este blog el Bitcoin.
Leo, además de todo lo anterior, tiene una visión muy particular sobre Bitcoin. Me contaba que lo considera una inversión a largo plazo y que no le preocupa demasiado su precio en cada momento. Su planteamiento es muy sencillo y practico, Bitcoin puede caer, puede subir, puede hacer que un día quieras abrazarlo y al siguiente preguntarte quién demonios te mandó a conocerlo… pero, para él, lo importante es mantener una visión de largo plazo.
Y aquí apareció una conversación que me llamó especialmente la atención.
Porque hablábamos de algo que llevo años comentando en este blog, la cantidad de personas que dicen que Bitcoin era fantástico… pero siempre después de que haya subido.
Ya conocemos la historia.
Bitcoin baja.
—“¿Ves? Te lo dije. Eso era una burbuja”.
Bitcoin sube.
—“¡Yo tenía que haber comprado, cuando estaba abajo!”
Bitcoin vuelve a bajar.
—“Menos mal que no compré”.
Bitcoin vuelve a subir.
—“Si hubiera comprado cuando estaba abajo…”
Y aquí llegamos al maravilloso deporte nacional de las inversiones, comprar mentalmente después de que el precio haya subido. Porque decir “yo lo habría comprado cuando estaba a 60.000” cuando Bitcoin está a 85.000 es facilísimo. Lo complicado era haberlo hecho cuando estaba a 60.000 y precisamente de eso hablábe con Leo.
Bitcoin en las últimas dos semanas, del susto al “¿pero qué está pasando aquí?”
Si miramos lo ocurrido aproximadamente entre el 7 y el 21 de septiembre de 2026, Bitcoin nos ha regalado una pequeña montaña rusa.
El 7 de septiembre cerraba alrededor de los 79.116 dólares. Durante los días siguientes comenzó a perder fuerza y llegó una nueva sacudida.
El 15 de septiembre terminó alrededor de los 75.613 dólares, después de haber llegado durante la sesión a aproximadamente 74.945 dólares.
Y aquí es donde muchos probablemente volvieron a pensar:
“Bueno, hasta aquí llegó Bitcoin”.
Porque claro, Bitcoin tiene esa curiosa costumbre de hacer exactamente lo contrario de lo que uno espera justo cuando empieza a sentirse demasiado seguro de tener razón. Pero entonces ocurrió lo contrario.
El precio comenzó a recuperar terreno y, tras cerrar la semana del 20 de septiembre alrededor de 81.159 dólares, Bitcoin llegó el 21 de septiembre a superar los 85.000 dólares, alcanzando aproximadamente los 85.257 dólares durante la sesión según los datos publicados ese día.
Es decir:
15 de septiembre: 75.613 $
21 de septiembre: 85.257 $ intradía
En apenas unos días, hablamos de una recuperación superior al 12 % desde el cierre del 15 de septiembre hasta ese máximo intradía.
Y entonces aparece otra vez nuestro amigo de siempre:
“¡Yo sabía que iba a subir!”
Claro que sí, campeón. Todos lo sabíamos. 😏
¿Pero por qué cayó Bitcoin? Aquí es donde conviene quitarse un momento las gafas de “Bitcoin sube porque Bitcoin es Bitcoin” y entender qué estaba pasando alrededor. El 15 de septiembre, el Senado estadounidense no consiguió avanzar con la llamada CLARITY Act, una propuesta destinada a establecer un marco regulatorio para los activos digitales.
La votación no alcanzó los 60 votos necesarios para avanzar: obtuvo 50 votos a favor y 49 en contra. Después de conocerse el resultado, Bitcoin cayó alrededor de un 4 %, llegando a cotizar cerca de los 75.908 dólares.
Y aquí tenemos una primera lección importante para quien está empezando a entender economía: Bitcoin no vive en una burbuja aislada. Aunque muchas veces parezca que Bitcoin va por libre, el precio también reacciona a cosas que suceden en la economía tradicional:
Tipos de interés.
Inflación.
Bonos.
Regulación.
Liquidez.
Política económica.
Expectativas de los inversores.
Cuando ocurre algo importante en Estados Unidos, el mercado de criptomonedas suele enterarse bastante rápido. Podríamos decir que a veces demasiado rápido, aqui es cuando entonces llegó la Reserva Federal…
El 16 de septiembre llegó otro de esos acontecimientos que parecen aburridísimos hasta que descubres que pueden mover los mercados.
La Reserva Federal estadounidense (Fed) decidió subir los tipos de interés en 0,25 puntos porcentuales, dejando el rango objetivo de los fondos federales entre el 3,75 % y el 4 %. La propia Fed señaló que la inflación seguía elevada y que la incertidumbre económica y geopolítica continuaba siendo relevante.
Aquí vamos a traducir “idioma de banco central” a idioma humano.
Cuando los tipos de interés son más altos, mantener dinero en determinados productos financieros tradicionales puede resultar más atractivo porque ofrecen una rentabilidad mayor.
Por eso, cuando suben los tipos, los activos considerados más arriesgados pueden sufrir presión. Bitcoin pertenece, guste o no, a una categoría de activos con una volatilidad considerable. De hecho, Reuters explicaba justo antes de esa decisión que el mercado estaba pendiente de la Fed y de la votación del Senado porque ambos acontecimientos podían afectar al comportamiento de Bitcoin.
Pero aquí viene lo interesante.
La Fed subió los tipos… y Bitcoin terminó recuperándose con fuerza.
¿Contradicción? No necesariamente. Los mercados no funcionan como una calculadora en la que introduces:
“Tipos +0,25 % = Bitcoin -10 %”.
Ojalá fuera tan sencillo. Los precios reflejan expectativas, posicionamiento de los inversores, noticias, liquidez y muchas otras variables al mismo tiempo.
Del miedo al “¡Bitcoin está otra vez en 85.000!”. Después de tocar mínimos cerca de los 75.000 dólares, Bitcoin comenzó a recuperar terreno, así que el movimiento se aceleró durante el 21 de septiembre. Bitcoin llegó a superar los 85.000 dólares, alcanzando niveles que no se veían desde finales de enero.
Pero hubo otro ingrediente interesante. Cuando Bitcoin empezó a subir, muchos operadores que habían apostado por una caída, las famosas posiciones cortas o shorts, comenzaron a cerrar esas posiciones. Pero cuando muchas personas tienen que comprar Bitcoin para cerrar posiciones bajistas al mismo tiempo…la subida puede acelerarse. Es lo que conocemos como una liquidación de posiciones cortas o short squeeze.
Según los datos recogidos por distintos medios, las liquidaciones relacionadas con posiciones cortas fueron muy importantes durante este movimiento.
Traducido al lenguaje de la playa:
Algunos apostaron a que Bitcoin se iba para abajo.
Bitcoin dijo:
“¿Ah, sí?”
Y empezó a subir.
Los bajistas:
“Bueno… quizá me equivoqué”.
Bitcoin:
“Pues compra”.
Cuanto más compraban para cerrar sus posiciones, más gasolina podía entrar en el movimiento. El mercado financiero tiene estas pequeñas bromas.
También hubo otro dato interesante: Strategy volvió a comprar Bitcoin
Durante la semana del 14 al 20 de septiembre, Strategy anunció la compra de 950 bitcoins por unos 76 millones de dólares, con un precio medio aproximado de 79.670 dólares por bitcoin. Con esa adquisición, la empresa elevó su tenencia a aproximadamente 846.000 BTC.
Esto no significa que “Strategy compra y por eso Bitcoin tiene que subir”. Ese sería precisamente el tipo de simplificación que quiero evitar en este blog. Pero sí nos muestra algo interesante, existen empresas que siguen incorporando Bitcoin a sus estrategias de tesorería incluso después de fuertes movimientos de precio. Eso forma parte de la conversación económica alrededor de Bitcoin.
¿Y qué nos enseña todo esto si no sabemos de economía?
Aquí está realmente lo importante. Porque podemos hablar de Bitcoin, de la Fed, de los ETF, de posiciones cortas, de regulación y de gráficos llenos de líneas que parecen el electrocardiograma de alguien después de tomarse cinco cafés. Pero si estás empezando en economía, lo fundamental es entender una cosa:
El precio no es la historia completa. Que Bitcoin esté a 75.000, 80.000 o 85.000 dólares solamente nos dice cuánto está dispuesto a pagar el mercado en ese momento. No nos dice automáticamente si está barato.
Tampoco nos dice automáticamente si está caro, pero mucho menos nos garantiza lo que ocurrirá mañana. Ese es uno de los mayores errores cuando empezamos a acercarnos al mundo financiero.
Pensamos:
“Ha bajado mucho, entonces está barato”.
No necesariamente, entoncees también pensamos:
“Ha subido mucho, entonces ya no puede subir más”.
Tampoco necesariamente. El mercado tiene una capacidad extraordinaria para humillar a quien habla con demasiada seguridad.
La conversación con Leo me dejó una reflexión
Volvamos al principio. Leo me decía que no le preocupa tanto el precio puntual de Bitcoin porque su visión es de largo plazo, aquí hay una diferencia enorme entre tener una estrategia y simplemente mirar el precio. Porque mirar Bitcoin cuando sube es fácil. Lo verdaderamente difícil es tener claro qué estás haciendo cuando baja y todavía más difícil es saber qué hacer con tus emociones cuando ves que aquello que compraste cae un 10 %, un 20 % o más.
Por eso siempre he defendido una idea que considero mucho más importante que acertar el precio.
Primero aprende. Después decide.
No necesitas convertirte en economista.
No necesitas entender cada gráfico.
No necesitas conocer todas las palabras raras que aparecen en las noticias financieras.
Pero sí deberías entender conceptos básicos como riesgo, rentabilidad, volatilidad, diversificación, inflación, interés compuesto y horizonte temporal.
Porque cuando entiendes esas palabras, las noticias dejan de parecer una conversación entre extraterrestres. Así que volvemos a la eterna frase…Durante años he escuchado:
“Si hubiera comprado cuando estaba abajo…”
Pero esa frase tiene un pequeño problema.
Cuando Bitcoin está abajo, nadie sabe con certeza que está abajo.
Puede parecer barato y seguir cayendo.
Puede caer de 100.000 a 80.000 y después irse a 60.000.
Puede caer a 60.000 y después recuperar 80.000.
Y también puede ocurrir exactamente lo contrario.
Por eso resulta tan sencillo mirar un gráfico después y decir:
“¡Aquí estaba clarísimo!”
No. No estaba clarísimo.
Ahora lo vemos con el retrovisor, el retrovisor financiero tiene una ventaja maravillosa: todo parece muchísimo más evidente después. Bitcoin nos vuelve a dejar una lección de economía. Lo ocurrido durante estas dos últimas semanas resume bastante bien por qué aprender economía es importante.
Bitcoin pasó de moverse alrededor de los 79.000 dólares, a caer hacia la zona de 75.000, y posteriormente recuperar terreno hasta superar los 85.000 dólares.
En medio tuvimos:
regulación → tipos de interés → inflación → expectativas → ventas → compras → posiciones cortas → liquidaciones → recuperación.
Y todo eso mientras nosotros probablemente estábamos pensando:
“¿Qué hacemos para cenar?”
Así funcionan los mercados.
No son una línea recta.
Son una conversación permanente entre millones de personas, empresas, instituciones y máquinas que intentan interpretar qué puede ocurrir después.
Y por eso, cuando alguien te diga:
“Esto va a subir seguro”.
O:
“Esto va a caer seguro”.
Mi consejo educativo sería muy sencillo, pregunta primero por qué. Porque si no puede explicarte el porqué, probablemente tampoco sabe realmente qué está pasando. ¿Y ahora qué? Pues ahora toca observar. No sabemos si Bitcoin mantendrá estos niveles, si volverá a corregir o si continuará avanzando. Y precisamente esa incertidumbre forma parte de la naturaleza de un activo tan volátil.
Lo que sí sabemos es lo que ha ocurrido.
Después de una caída hacia la zona de 75.000 dólares a mediados de septiembre, Bitcoin recuperó terreno y llegó a superar los 85.000 dólares el 21 de septiembre, mientras el mercado seguía procesando las decisiones de la Fed, la situación regulatoria estadounidense y los movimientos de liquidez y posicionamiento.
Y mientras algunos vuelven a decir:
“Yo sabía que Bitcoin iba a subir”.
Leo y yo probablemente nos quedaremos con algo mucho más sencillo:
No hace falta saber qué hará Bitcoin mañana para empezar a entender cómo funciona el dinero hoy.
Porque al final, como decía aquella vieja frase…
“Nunca es tarde si la dicha es buena”.
Y en economía tampoco.
Nunca es tarde para empezar a aprender.
Este artículo es contenido educativo y opinión personal, no una recomendación para comprar, vender o invertir en Bitcoin. Las criptomonedas pueden experimentar movimientos muy fuertes y puedes perder dinero. Antes de tomar cualquier decisión financiera, conviene entender aquello en lo que estás poniendo tu dinero y valorar el riesgo que puedes asumir.