Hay veranos en los que la noticia es si el agua de la playa está fría y luego están los veranos en los que la banca española decide montar su propia serie de acción. El año pasado todos hablaban de la OPA de BBVA sobre Banco Sabadell como si fuera la final del Mundial. Analistas por todas partes, expertos dibujando flechas en los gráficos y accionistas mirando la cotización más veces que el parte meteorológico antes de ir a la playa.
Pues bien... el mes de octubre puso el punto final a aquella historia y como ocurre después de cualquier gran batalla, llegó el momento de hacer recuento de daños.
Y aquí viene la sorpresa.
Muchos esperaban que BBVA saliera tocado después de no culminar la operación tal y como había planteado inicialmente. Sin embargo, el mercado hizo lo que mejor sabe hacer, llevar la contraria a todo el mundo. Porque la bolsa tiene ese extraño sentido del humor. Cuando todos esperan una caída, sube. Cuando todos compran flotadores porque viene una ola, resulta que aparece una calma absoluta.
El BBVA pasó página.... y el mnercado también, con la OPA ya cerrada, los inversores dejaron de preguntarse si BBVA compraría Sabadell y empezaron a hacerse una pregunta mucho más importante.
¿Cómo seguirá creciendo ahora? Y la respuesta parece bastante clara. El BBVA sigue siendo uno de los bancos más rentables de Europa gracias a un modelo que depende cada vez menos del mercado español.
Mientras muchos miraban únicamente a Sabadell, la verdadera maquinaria seguía funcionando en México, donde continúa obteniendo una parte muy importante de sus beneficios, además de reforzar su presencia en Turquía y otros mercados internacionales.
Es como ese chiringuito de playa que parece vivir solo de vender helados, hasta que descubres que también tiene un hotel, un restaurante y media isla alquilada.
El Banco Sabadell tampoco salió precisamente mal parado, otra de las grandes sorpresas fue Banco Sabadell. Muchos pensaban que terminaría desapareciendo dentro de otro grupo bancario.
No ocurrió.
La entidad reforzó su independencia, continuó mejorando resultados y mantuvo una política atractiva para sus accionistas. Al final ocurrió algo bastante curioso. Los dos bancos siguieron sus caminos y los dos continuaron generando valor. Algo que pocos pronosticaban cuando la batalla estaba en pleno apogeo.
Pero nos cabe la duda de ¿Cómo está el BBVA ahora? Si uno observa las cuentas del banco, entiende rápidamente por qué muchos fondos internacionales siguen apostando por él.
BBVA continúa destacando por varios motivos.
Elevada rentabilidad sobre el capital (ROE).
Beneficios sólidos apoyados por su negocio internacional.
Elevada generación de caja.
Fuerte apuesta por la digitalización.
Inversión creciente en Inteligencia Artificial.
Y aquí aparece la palabra mágica del momento.
La IA.
Hoy ningún gran banco quiere quedarse fuera de esa carrera. Mientras hace unos años presumían del número de oficinas, ahora presumen del número de algoritmos. Dentro de poco veremos anuncios diciendo:
"Nuestra inteligencia artificial le atenderá antes incluso de que usted sepa que quería llamar."
Si algo ha dejado claro la entidad es que su estrategia va mucho más allá de comprar otros bancos. Su verdadero objetivo pasa por convertirse en uno de los referentes europeos en banca digital. Eso significa seguir invirtiendo en:
Inteligencia Artificial.
Automatización de procesos.
Personalización financiera.
Pagos digitales.
Open Banking.
Ciberseguridad.
Preparación para el futuro euro digital.
La idea es sencilla. Gastar menos en burocracia e invertir más en tecnología. Y conseguir que el cliente pueda hacer prácticamente cualquier operación desde el móvil sin tener que escuchar aquella frase que todos conocemos:
"Espere un momento que le paso con otro departamento..."
Aquí llega la pregunta favorita de muchos accionistas.
¿Cuándo cobraremos?
BBVA mantiene su política habitual de repartir entre el 40 % y el 50 % del beneficio ordinario mediante dividendos en efectivo y recompras de acciones, siempre sujeto a la aprobación de sus órganos de gobierno y a la evolución de los resultados.
Tras la publicación de los resultados anuales, el banco suele anunciar un dividendo complementario durante la primavera y un dividendo a cuenta en otoño, aunque las fechas e importes concretos se confirman oficialmente en cada ejercicio.
Y no nos engañemos.
Hay inversores que el día del dividendo sonríen más que cuando encuentran una hamaca libre frente al mar sin tener que levantarse a las seis de la mañana.
Los analistas suelen señalar varios motores para los próximos años.
El primero sigue siendo su fortaleza internacional.
El segundo, mantener unos beneficios elevados incluso cuando los tipos de interés comiencen a normalizarse.
El tercero será la digitalización.
Y el cuarto puede convertirse en el gran protagonista de esta década.
La Inteligencia Artificial. Si consigue reducir costes, mejorar la atención al cliente y aumentar la eficiencia, BBVA podría reforzar todavía más su posición frente a otros grandes bancos europeos. A eso habría que sumar las recompras de acciones, que suelen aumentar el beneficio por acción cuando los resultados acompañan.
¿Qué puede pasar a medio y largo plazo? Nadie tiene una bola de cristal. Si alguien dice tenerla, seguramente también venda cursos para hacerse millonario en tres tardes.
Lo que sí parece compartir buena parte del mercado es que BBVA parte de una posición sólida gracias a su diversificación internacional y a su estrategia tecnológica.
Los próximos años dependerán menos del número de sucursales abiertas y mucho más de quién sea capaz de ofrecer la mejor experiencia digital, integrar antes la Inteligencia Artificial y adaptarse a un entorno financiero donde el euro digital y los nuevos sistemas de pago tendrán cada vez más protagonismo.
La banca del futuro probablemente no se decidirá en una oficina con suelo de mármol.
Se decidirá dentro de una aplicación móvil.
Moraleja desde la sombrilla
La OPA terminó en octubre.
Los titulares fueron desapareciendo.
Los focos se apagaron.
Pero la verdadera partida acaba de empezar.
Ahora BBVA tiene que demostrar que puede seguir creciendo sin grandes adquisiciones y que su apuesta por la innovación tecnológica es suficiente para seguir convenciendo a los mercados.
Porque al final, en bolsa no gana quien hace más ruido.
Gana quien consigue generar beneficios año tras año mientras los demás siguen discutiendo quién ganó la batalla anterior.
Todo lo que lees en este blog refleja únicamente mi opinión personal, aliñada con humor, sarcasmo y alguna que otra insolación bursátil. No constituye asesoramiento financiero ni una recomendación de inversión. Antes de comprar acciones de BBVA, Banco Sabadell o cualquier otra empresa, infórmate bien y consulta con un profesional. Si tu cartera acaba este verano más morena que tú, enhorabuena. Si termina más roja que un cangrejo al sol... no le eches la culpa al chiringuito.