miércoles, 18 de diciembre de 2013

Conceptos básicos de liderazgo


El liderazgo, en apariencia, parece ser esa cualidad innata que solo unos pocos pueden poseer, una percepción errónea y falsa del concepto que invita a percibir la habilidad como de dificil consecución.

El liderazgo no es más que la determinación de levantarse solo para encontrar y facilitar una solución eficaz partiendo de una actitud responsable y seria, altamente comprometida.

Un Líder no es un vendedor carismático, quizá esta figura, pudo tener validez durante décadas enteras pero, el truco de cambiar palabras y jugar al despiste, no tiene ningún sentido en una Era donde la información y la reflexión se produce en marcos de ámbito público y gran calado de debate.

Un líder no es el que más rápido y fuerte golpea en la mesa, aunque en estructuras altamente jerarquizadas, esta figura haya sido la más apoyada en épocas donde las libertades podían ser cortadas, solo con una intención clara de hacerlo.

Un liderazgo basado en la eterna batalla de los dos bandos, anclada en la estructuración del espectáculo del eterno conflicto, puede interesar a una minoría, pero no deja de ser una minoría menguante a marchas forzadas, sin embargo, el liderazgo que se precisa en estos momentos, es aquel nacido de la toma de responsabilidad en manos capaces y no tanto, en apariencia, acumuladoras de técnicas obsoletas, por más que estas técnicas, aparezcan convenientemente regladas y oficializadas.

Un liderazgo realmente útil, es precisamente, aquel que nunca obtuvo reconocimiento en las vías estructurales de formaciones y proyectos jerarquizados. Aquel que, se levanta solo, buscan soluciones eficaces, de forma definitiva es aquel que está ubicado en un espacio donde la empatía ha logrado desarrollar una inteligencia emocional bien direccionada y enmarcada en correctos encuadres. Desdice la experiencia acumulada por los liderazgos obsoletos que se posicionan en las cúpulas alejadas de todos los puntos de encuentro para poder encontrar la fórmula de impacto, usando, cualquier medio a su alcance, para lograr el único objetivo por el que se ha estado moviendo, sacar y colocar todos los stocks masificados de una productividad mal entendida y ejecutada como única estrategia viable  para cualquier modelo de negocio.

El concepto de competitividad mal entendido dificulta la implantación de un liderazgo sólido en los mercados y los hábitos heredados de los antiguos métodos de trabajo de la Era Industrial, hacen imposible el adecuado punto de vista que permite asumir que es la experiencia emocional la que logra el estado correcto que conviene para establecer espacios de diálogos y relaciones estables que permitan manifestar toda la propuesta como un miembro influyente de la sociedad donde habita y la realidad es que, a pesar de todos los esfuerzos y costosas inversiones realizadas en campañas publicitarias y lavados de imagen, por cualquier parte del discurso se entra en contradicción con la acción ejecutada y que esto es así, porque se quiera o no, el liderazgo interno impregna todo lo que toca con sus características fundamentales.

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