miércoles, 20 de marzo de 2013

#Branding y la gestión de crisis

Llegar a la conclusión de que podremos implantar mensajes que solo esconden estrategias molestas y sostenerlas a lo largo del tiempo, en una relación estable, parece ser la percepción que sostienen cúpulas de poder que, se esfuerzan, en mantener un status quo cuando se empeñan en subestimar la capacidad de aprendizaje que posee el interlocutor al que se han estado dirigiendo.

Esta opinión de los usuarios, siempre, es pública y adquiere una gran fuerza, a través, de los mismos productos y servicios que los sistemas empresariales han servido para lograr un enriquecimiento más rápido.

A día de hoy, la percepción de las cúpulas corporativas sienten que, a poco más de libertad, sería posible derribar cualquier proyecto empresarial por muy grande y poderoso que parezca. La realidad, no es que se pueda derribar, la realidad es que es el mismo modelo de negocio el que está construyendo ese hundimiento, de forma constante, al no admitir esa condición de aprendizaje. Branding, aparece como necesidad, justo cuando esta percepción se hace evidente.

Branding percibe, lo que podría llamarse una reacción casi de defensa del individuo y de sus comunidades que se cuela por herramientas que nacen de la venta e implantación de servicios tipo Redes Sociales que el usuario y consumidor de nuestros productos pueden convertir en arma arrojadiza y que, bien usadas, por la Imagen Corporativa podrían transformarse para mejorar la opinión pública y permitir que, el gran público, pueda ser partícipe de los cambios efectuados para lograr lavar la Imagen desprestigiada o ya perdida, siempre y cuando, se logre aceptar y cumplir con las normas del juego que las comunidades ya usan.

Entender el funcionamiento de la red, es fundamental, pero conocer las normas del juego al que juegan sus usuarios es vital, o podemos caen en la tentación precipitada de tomar una simple aplicación automática generando perfiles falsos, con la intención de convertir un Tag en Twitter en TT, lanzando un número determinado de píos, convenientemente distribuidos entre grupos de cuentas.  Es preciso saber que la red está compuesta por varias capas y que una de las capas que más movimiento genera, es esa implicación en una acción concreta con un solo click de RT o emitiendo opinión, al respecto. Conocer como se aglutina la información que cae en un TT es percibir esa capacidad asociativa y de organización de quienes comparten una Cultura del hacer, en vez de hablar pero, la elección de sistemas no conocidos que dejan entrever, el tiempo que esas cuentas parecen estar activas, que delata desde donde se están lanzando los Tweetts y esperar que, al ser un TT que se levanta, en minutos, no atrayera a quienes pueden leer estos datos, públicos para todos los usuarios y no percibieran la agrupación de píos por grupos de cuentas, sobre un tema que, además, venía levantando ampollas en esta red, es de una torpeza extrema, por parte de quien quiere ser referente empresarial y poco a poco, hunde, sin remedio una Reputación ya dañada. El Valor de Responsabilidad Social Corporativa, por mucho que se empeñe Telefónica, no es un elemento susceptible de venta rutinaria.

Estar en un escenario, no es lo mismo que lanzar mensajes desde soportes publicitarios que no permiten la réplica, la interacción y la asociación de reflexiones alrededor de un tema propuesto. Estar en un escenario y usar un soporte donde el lanzamiento de tomates, es más que posible, implica seriedad, coherencia y honestidad, sobretodo, guste o no guste.

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