miércoles, 10 de octubre de 2012

Equipos Astísticos dentro del #Brand #TeamBuilding


Las actividades creadas por el Brand Team Building con los Recursos de Ocio, nos proporciona una visión sobre la conducta de los equipos de trabajo y su gestión, encuadrada, en el proyecto y, para iniciar la transformación de Equipo al de Equipo de Marca, solo nos queda detectar la intención real de dar el paso, que sea capaz de comunicar nuestro cliente.

Entre los equipos artísticos, nunca encontré uno solo que no tuviera absolutamente claro la importancia máxima de todos los miembros que lo conforman, ni siquiera el último tramoyista o quien da la puntada al vestido que se desgarra antes de salir a escena, deja de tener importancia máxima y son considerados piezas fundamentales que, de forma independiente a la tarea y la especialización, terminan asumiendo y trabajando por el objetivo final del proyecto y comprometidos de la misma forma que el director o el actor en escena en conseguir una comunicación bidimensional perfecta que queda totalmente encuadrada en el mensaje y los contenidos de la pieza que se piensa poner en pie. De la misma forma, ningún proyecto empresarial puede olvidar que sus cúpulas, y sus empleados, aún en la tarea, en apariencia, más insignificante, son de vital importancia porque sino resultará completamente imposible poner en circulación un producto o Valor Funcional que pueda contener también Valor Emocional y Valor de Responsabilidad Social Corporativa.

El hábito común de nuestros modelos de negocio se circunscriba a una gestión donde las estructuras jerarquizadas que siguen copiando las formulaciones que tuvieron éxito en la Era Industrial, no tienen una vida prolongada en la Era de la Información, donde ya vivimos, y si aún vemos a los grandes proyectos empresariales sosteniendo cotas de visibilidad en los mercados, no se debe a la construcción de una Reputación óptima, sino más bien a esfuerzo imprimido en descalabrar a la competencia, abaratar costes presionando en las tareas que las ejecutivas consideran prescindibles y ejecutando toda una serie de acciones que, desde fuera, invitan al grupo interesado a tomar más partido por la chanza y el chiste que por tomar en serio a quien sigue vendiendo lo que ya pocos quieren.  Retrotraerse para poder observar el presente es adaptarse a los cambios que acontecen y es el camino más seguro que pueden tomar este tipo de proyecto empresarial que aún sostiene que la única forma de permanecer debe ser la imposición, por el medio que sea, de sus discursos corporativos.
Un trabajo en estructuras más horizontales nos permiten ser más flexibles frente a los rápidos cambios de los mercados en la Era de la Información, nos abre la posibilidad de ser mucho más productivos y dinámicos y genera la opción de convertir un ambiente de trabajo carente de valores, oscuro y mal competitivo capaz de trasladar incoherencia en cada toque al grupo interesado, en un ámbito laboral donde la coherencia tenga prioridad absoluta para dar paso a la innovación que provocará la puesta en pie de una Cultura de Marca que se sostendrá en el tiempo.

El Valor Funcional ofrecido a lo largo de la historia por las disciplinas artísticas nos llega en formato de cuadros, piezas de teatros, esculturas e infinidad de representaciones. Cada una de estas manifestaciones artísticas pone en pie estructuras y formulaciones de fracasos y éxitos en su elaboración como producto capaz de convertirse en una experiencia satisfactoria para compartir con el público, mientras invita a todos a ser partícipe de un modelo de enriquecimiento mutuo. Un proyecto empresarial típico debe plantearse la posibilidad de que existiendo quizá solo deba fijarme en sus modelos para implementar en el mío mejoras sustanciales que beneficien la creación de una Cultura de Marca capaz de gestionar Reputación e Imagen. Imagen.
 

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