martes, 26 de junio de 2012

Liderazgos creativos y sus procesos de implantación

La genialidad es un rasgo que parece ser una cualidad innata a identificar para conseguir a un líder creativo para tu proyecto, sin embargo, esa cualidad innata, siendo solo una habilidad, en apariencia, casual, no obtendrá más que casualmente esos puntos de inflexión que tanto deseamos obtener. La genialidad, explicada por los propios genios, sin embargo, no es más que la habilidad de asociar informaciones contradictorias con el objetivo de conseguir mejoras substanciales a los encuadres que queremos enriquecer.

La genialidad, de principio a fin, es una habilidad que puede ser entrenada habilitando los canales y recursos que hacen crecer la creatividad innata en todo ser humano. Creatividad innata y creatividad que simplemente ha sido negada por estructuras de formación y espacios de relación donde las premisas pasan por la estructuración de formas ordenadas, en base a leyes que difícilmente pueden ser modificadas y que es invocada, a diario, como un don de genuina necesidad en espacios donde la innovación es el único recurso de éxito para permanecer en mercados cambiantes a la velocidad del vértigo.

Observada desde estructuras jerarquizadas la genialidad parece ser el recurso que tiene un individuo para mantener siempre convencido a un grupo interesado en cualquiera de los ámbitos de relación. Amar ciegamente la mano que tuvo la idea inicial porque es la que de un modo mágico nos ha traído hasta el momento en que vivimos parece ser el recurso habitual que designa a ese liderazgo que vive en la más absoluta decadencia.
"Vencer no es convencer"

Decía Miguel de Unamuno y nunca más cierta parece esta afirmación cuando todos los soportes que ahondaron en el diseño de mensajes publicitarios se esforzaron en crear solo contenido atrayente, sin el más mínimo valor en significados que ahora son devueltos, de forma negativa, envueltos en reflexiones que no para de comparar lo dicho, con lo que en realidad se hizo y se hace, sin la más mínima intención de cambio.

El liderazgo creativo, transita por caminos distintos, allí donde estar ciegamente enamorado y defender hasta la muerte lo indefendible parecía el único recurso. El líder creativo se esfuerza en lograr que su creatividad no muera, entrenando la capacidad de lectura de informaciones contradictorias, en contacto certero con la realidad y lejos de esa percepción de mirada enamorada y ejecuta acción en sus grupos de trabajo para desarrollar esta misma capacidad en todos sus miembros, sin excepción, esperando encontrar la fórmula adecuada que realmente de la nota de genialidad en innovación que se requiere cuando ya el discurso único y repetitivo de la Imagen Corporativa, solo podría obtener un relativo conato de éxito presionando sobre el entorno con formas autoritarias y dictatoriales, de negación de lo inevitable por la globalidad buscada que permite la aparición de competencia que si está dando los pasos para adaptarse a las nuevas condiciones de los mercados.

Flexibilidad, inteligencia, confianza, energía y capacidad de aportar soluciones nuevas en contraposición a unos rasgos de dominancia que no obtendrán más que la posibilidad de ejecutar órdenes que nunca lograrán ser enriquecidas, es la única opción que permitirá a las empresas dominantes permanecer en los mercados actuales aportando un valor de liderazgo creativo a toda la estructura del tejido empresarial.

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