jueves, 12 de enero de 2012

#Reputación de #Marcas y los viejos hábitos

Ahora, es el momento, podemos seguir recabando información y hacer hincapié en la forma en que las empresas han de mirar a los mercados. Podemos intentar descifrar las demandas en Reputación conseguida, a través de Valor Funcional, Valor Emocional y Valor de Responsabilidad Social Corporativa que nos sugieren que construyamos desde diversas instancias y podemos, elegir aplicarle los mismos hábitos que hemos venido desarrollando a lo largo de toda la Era de la Información y llegar al puro convencimiento de que sus construcciones pasan por las mismas acciones que antes nos trajeron éxito, pero la realidad se impone, a un ritmo tan agigantado como esfuerzos ponemos en seguir ocultando las contradicciones que generamos en todos los puntos de encuentro, dejando claro que es el como establecemos relaciones para estar  interconectados lo que nos permitirá continuar la lucha, adaptándonos a los cambios que van surgiendo.  Si, realmente, queremos crear una cultura de Marca, que nos ayude, al crecimiento por encima de donde se sitúa nuestra competencia construyendo y fidelizando Fans en la figura del cliente, deberemos acometer la idea de que es el empleado en el punto de encuentro, aquel que menos atención eficaz y más atención en control de la voz única y repetitiva y con el que menos nos hemos relacionado desde la junta directiva, con quien la Empresa tiene y debe aprender a tener una relación directa potenciando una comunicación donde la propuesta sea la de verlos como grupos reales interesados en el modelo de negocio donde también se precisa una negociación ganar - ganar, rompiendo cualquier pedestal que la empresa ha construido para crear un dialogo real bidimensional.

Construir un dialogo real, con el cliente al que se quiere transformar en fans, no resulta fácil, desde la perspectiva de una Imagen Corporativa dominante porque son las primeras líneas de defensa las únicas que pueden transformar a Imagen de Marca, por mucho que nos cueste entenderlo. Podemos construir una historia infinitamente atrayente pero allí,  donde los clientes no pueden interactuar, no encontraremos devoluciones productivas. Podemos lanzar una campaña, con una oferta maravillosa, intentando crear una Reputación óptima y en ella usar un famoso diciendo que nuestra empresa es la mejor, aprovechando la supuesta credibilidad de la figura que hemos elegido, podemos permitirle el lujo de elaborarle el más construido discurso en neolengua que venda que gestionamos todos los Valores que necesita nuestra Reputación deseada. O,  simplemente hacer uso de figuras anónimas que se muestran como empleados que hablan de las maravillas de la empresa, pero, todo este esfuerzo, no  vale de nada en una era donde la experiencia negativa acumulada en una relación que se ha prolongado en el tiempo vive latente en el mundo reflexivo del que va a hacer la compra y las comunicaciones interconectadas entre usuarios son, cada vez más manifiestas y terminan desmoronando cualquier castillo de Naipes que hayamos construido.

 Lo que el modelo de negocio ha de hacer, no pasa más allá de querer compartir las preocupaciones de una comunidad y de la misma forma interactuar con la misma comunidad sin cortar la comunicación, para convertirse en un miembro influyente en el entorno donde ya vivimos. Y para conseguirlo, podemos  hacer uso de herramientas que nos permitan la construcción real de los Valores  que nos serán devueltos en forma  de Reputación, pero debemos cerciorarnos de que no usamos las palabras como un juego y asumir que es el hecho, la acción que esconden las palabras lo que quiere decir Branding = Escucha y construcción, esto nos ayudara a crear dicha comunidad e incluso ampliarla, sin olvidar en ningún momento que el dialogo a de ser real y bidimensional,  teniendo claro que si la empresa elije no emprender o rompe y deteriora dicho dialogo morirá en el mismo espacio donde nació, porque la confianza que halla construido se desvanecerá como aire.

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