lunes, 20 de septiembre de 2010

Valores que debe cuidar un equipo de alto rendimiento en la #Empresa

 
Gestionamos empresas conocidas desde hace ya un tiempo, leemos estadísticas que hablan de clientes nuevos conseguidos en un espacio concreto de tiempo y también leemos datos de clientes que ya hemos perdido, sin ser conscientes de las causas que provocaron esas marchas, no tenemos percepción alguna de las emociones que les embargaron cuando tomaron la decisión de cambiarnos por la competencia, leemos las quejas, las incidencias y pensamos que hemos de mejorar el Valor Funcional de nuestro modelo de negocio pero olvidamos que errores en el Valor Funcional, serían justificables o al menos explicables si poseyéramos un Valor Emocional y un Valor de Responsabilidad Social Corporativa que nos ayudara a construir diálogos con nuestros clientes, transformando este perfil a amigo, usuario o fans.

Puede que tengamos una gran entrada de clientes nuevos, pero si seguimos perdiendo clientes que ya tenemos, la proporción entradas no compensará la salida y será motivo que nos lleve a pensar que la gestión que estamos realizando en nuestra empresa no es la Adecuada. Nuestros productos y servicios, en realidad, no obtienen un grado significativo de diferencia con los que vende la competencia. La calidad y las buenas prestaciones, se apoyan en pequeñas diferencias de diseño que no soportan tiempos largos en vigor. La carrera por destacar en el Valor Funcional, obtiene paisajes de repetición constante y cuando nos damos cuenta, acabamos de repetir lo que hicimos ya o lo que hizo, hace nada, la competencia. El margen positivo en posicionamiento tan absolutamente inestable que obliga a estar constantemente en tensión y alerta, permanentemente situados en el inicio de las carreras.

El mercado apunta a la consecución de una posición de más firmeza, de más solidez y estabilidad en el tiempo y la repuesta es simple y más sencilla de lo que nosotros podemos pensar solo tendremos que darnos cuenta de cómo nuestras políticas afectan a nuestros empleados gestionan nuestra Empresa. Correr carreras ganadoras en el Valor Funcional estima estrategias de incentivación, que al crecer las empresas, dividen departamentos convirtiéndolos en enemigos de nuestro modelo de negocio, la imagen que gestionan fuera, termina resultando un despropósito constante. Nuestros clientes reclaman y tienen que escuchar como se reparten culpas entre departamentos, que además, pareciera que no tienen comunicación de ningún tipo entre ellos. Puntos de encuentro de Atención al cliente, muestran un trato cortés, sonrisa, buenas palabras pero no dan solución a ninguno de los problemas. Les llamemos problemas o incidencias, el cliente, sólo siente grandes molestias, y mañana, intentando cambiar el residuo negativo de emociones, reflexiones y sentimientos que hemos causado, volveremos a cambiar de nuevo la palabra pero el cliente, ya no da por válida, ni confía en ninguna de las palabras que emite la empresa. Mejorar no es poner un parche en un agujero para ver cuanto tiempo resiste, será mejor empezar a ver de frente las carencias y aportar, verdaderas soluciones a los grupos que gestionan mis productos, facilitándoles formas para adquirir habilidades nuevas de comunicación verdadera.

Gracias a las aplicaciones de Team Building podremos ver estas carencias para encontrar soluciones coherentes y gestionar grupos de alto rendimiento que puedan defender el Valor Funcional aportando Valor emocional para que nos den pistas para encontrar el correcto Valor de Responsabilidad Social que debamos prometer.

Cuando generemos a un Equipo de Alto Rendimiento empezaremos crear a estos Fans que empezaran a Defender a la Empresa, de esta forma tantola imagen que tiene los antiguos clientes, como la que podrán disfrutar futuros cliente empezara a cambiar, creando una cultura de marca que nos de una real y verdadera Reputación de Marca.

Cuando tengamos Cubiertos Valor Funcional y Valor Emocional, tendremos que mirar hacia el Valor de Responsabilidad Social y crearlo con coherencia de principio a fin con la historia y la imagen de marca que hallamos creado. Resulta algo gracioso, escuchar empresas, que oyen campanas y venden como Valor de Responsabilidad Social un programa de apoyo a alguna ONG que les sale al paso mientras comprobamos que, sin embargo, entre sus políticas con empleados y clientes, sufren de la carencia que intentan paliar en grupos o personas que de tan lejanas, parecen sacadas de un trailer de ciencia ficción.

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