lunes, 9 de agosto de 2010

¿Por qué generar un equipo de Alto Rendimiento?

¿Si el grupo que genera mi producto lo hace bien, porque generar a un equipo de Alto rendimiento? ¿Si el equipo que esta produciendo, desde el principio, ha llegado a la mayoría de los objetivos marcados para qué cambiar algo? ¿Si ese grupo que gestiono llega a lo marcado por qué iba a necesitar un grupo de Alto Rendimiento?

Siendo estás mis preguntas tendré que indagar más en la mochila de mis deseos, comprobar si espero expansión y crecimiento o me conformo con ser una cabeza más de entre todas las que asoman en la parte del mercado que ocupo.

El grupo que gestiona nuestro negocio suele tener carencias. Estas carencias suelen aparecer en cada individuo que pertenece a este grupo, y el grupo manifiesta dificultades para lanzar y seguir propuestas a pesar de tener marcados objetivos de incentivación grupales. Este equipo que gestiona nuestra empresa gestiona bien, pero no suelen marcar diferencias frente a la competencia.

Puede que este grupo en algún momento gestione las operativas de empresa más allá del mismo potencial del grupo, lanzando por momentos a la empresa a la salida de la carrera de marcas, pero esto suele suceder en ocasiones muy contadas y difícilmente repetibles porque no se está produciendo en función de una gestión y toma de decisiones planificada. Puede que el grupo que gestione nuestras operativas empresariales tenga a un individuo que marque la diferencia, pero ¿que hacemos y cuando falte este individuo? y ¿corresponde el resultado que se logra individualmente al resultado que soñamos de expansión y crecimiento?

¿Qué sucederá con el modelo de negocio cuando este individuo, que por suerte, hemos llegado a contratar poseyendo ciertas habilidades que parecen posicionarle por encima del producto dándole una perspectiva atrayente a este, si por circunstancias no pudiera trabajar en un equipo que muevo por medio de incentivaciones individuales y grupales?, Un grupo que gestiona a base de copiar algunos resultados brillantes, que acaecieron, alguna vez, dando valor a la empresa, no ofrecerá nunca garantías de éxito aplicando operativas que quedan obsoletas, falsas y huecas. Quizá en algún momento este grupo mermado y falto de ideas, y que se mira en resultados ajenos para sentir valoración puede conseguir, de casualidad, en ocasiones contadas llegar al máximo de su potencial pero nunca se convertirá en un equipo de alto rendimiento.

A veces no nos damos cuenta de la necesidad del cambio que necesita nuestra empresa para iniciar el camino de transformarse en marca y así seguir avanzando. Pero sólo hay que esperar y observar el pánico cuando modelos de negocio similares al nuestro se posicionan a nuestra altura: “Corred, corred … hacedlo igual que antes. Si antes funcionó no es posible que ahora no funcione” y no, no funcionará más que trayendo a nuestra puerta los mismos resultados de antes y todo esto, si se diera el caso de que las circunstancias fueran las mismas o similares. Cuando nuestra empresa ya no puede marcar la diferencia frente a la competencia en el valor funcional, es preciso, gestionar a base de retos en crear equipos de alto rendimiento. Y formar a estos equipos maximizando potenciales al límite mismo de las habilidades necesarias posibles. Deben aprender a acoplarse a soportes que cuentan nuestra historia, aprender a contar historias, a gestionar diálogos sosteniendo en el mismo centro la entidad corporativa y a crear y optimizar espacios donde experiencias que diseña la empresa. El empleado es un vehículo a tener en cuenta en la transformación del concepto empresarial a un concepto de marca que aporte valor emocional que es el que nos dará la diferencia con mi competencia.

Lo que nos aporta un equipo de Alto Rendimiento es la posibilidad de crear, apoyar y potenciar nuestra marca al máximo rendimiento, dando no solo lo mejor de cada individuo, si no sacando el máximo partido de una entidad grupal. Si generamos a un equipo de Alto Rendimiento no dependeremos de un solo individuo, de unas circunstancias, de un cúmulo de suertes, ya que un equipo de alto rendimiento porque un grupo tiene más poder de acción y amplifica nuestros esfuerzos.

Lo que se pretende, al crear a un grupo de alto rendimiento, es poder gestionar y llegar a conseguir el máximo potencial, para no solo conseguir “algunos” de los objetivos marcados sino en llegar al máximo de rendimiento en todas las ocasiones marcando de esa forma grandes diferencias con respecto a otras marcas.

Una marca aunque no lo veamos está sustentada y es creada por un equipo, este equipo ha de ser el que marque las diferencias con el resto de marcas, si conseguimos que este equipo se convierta en un equipo de alto rendimiento, conseguiremos uno de los mayores puntos fuertes para que esta marca no solo marque diferencias sino para que destaque entre las demás.

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